viernes, 27 de mayo de 2022

"Padres v/s niños"

Hace  algún tiempo, me di cuenta de que los padres son diferentes a los niños.

Sueños de niños

- ¿Oh...? ¿Están lloviendo caramelos? Ah, sí, son chuches, piruletas, chocolate; también caen juguetes. ¡¡¡Es lo mejor!!!

(A la hora de comer)

- ¡Mmm, qué hambre! Oh, eso es brócoli... Ya no la tengo, ¿puedo tomar un postre?

(Fin de semana)

- ¡¡¡Bien!!! Ya puedo descansar. ¡Yuhu!

Los adultos

-  Me dan vacaciones, me voy a Canadá.

(5 días más tarde)

- Estoy agotada, voy a ver las noticias. 

(A la hora de comer)

- ¡Mmm, brócoli! ¡Que rico! Ya lo acabé, no quiero postre.

(Fin de semana)

- Bien, voy a limpiar y luego a trabajar en el ordenador.

Esto es todo por hoy; si queréis, podéis añadir otras diferencias. ¡Chao!

Mar

He leído tu trabajo y me ha parecido muy gracioso; aprovecho este momento para contar más diferencias que se me han ocurrido.

Niños 

(Por la noche)

- ¡No! No me quiero ir a la cama, quiero ver la tele.

(A los cinco minutos) -  Papá, ¿me llevas a la cama?

 (Por la mañana)

- Tengo mucho sueño, no quiero ir al cole

(Por la tarde)

- Mamá, me aburro un montón, no quiero leer un libro, sí que me lleves al parque.

(Fin de semana)

- ¡Bien! Es viernes y ya no tengo que ir a estudiar.

Padres 

(Por la noche)

- Tengo mucho sueño, me voy a acostar (pero lo peeor es que tengo que dormir a mi hijo).

 (Por la mañana)

- Hijo, despierta... ¡Es hora de ir al cole!

(Por la tarde)

- ¡Uff! Menos mal que tengo descanso.

(Fin de semana)

- ¡Para ya de una vez! No me dejas dormir, ya te doy el desayuno.

Sara

miércoles, 25 de mayo de 2022

"Lía y Luna"

 

 

Hola, amigos y amigas, ¿habéis escuchado alguna vez esta historia? Os la voy a contar.

Había una vez una galaxia llena de lunas, planetas, pero sobre todo estrellas.

Una vez una estrella se encontró con un cometa. Pasaban juntos todos los días, reconocieron que se amaban.

No sé si sabéis que cuando una estrella choca con un cometa, se forma algo fantástico: la unión de una especie de hijitos o hijitas estrella. Lo extraño es que, en este caso, formaron a dos hermanas gemelas; no unas cualquiera, sino que dos niñas de verdad.

Sus padres les pusieron el nombre de Lía y Luna. La primera era muy curiosa, mientras que la segunda se quedaba mirando el polvo lunar. ¿Qué es eso? Son polvos que caen de la Luna cuando el Sol resplandece sobre ella.

A lo que iba. Eran muy distintas; según se hacían mayores, les cambiaba el color del pelo. 

 

Cuando cumplieron catorce años, les otorgaron un premio por cuidar de los planetas y vigilar que no se salgan de su posición.

Con dieciséis años sufieron un accidente: el Sol  los había quemado. Ellas lloraron mucho; de sus lágrimas salían cristales de hielo.

Esas pequeñas lágrimas  congeladas viajaron hasta una galaxia llamada "Vía Láctea". Allí se juntaron con un planeta llamado Saturno y se colocaron a su alrededor; de ahí su anillo.


Cuando se sintieron mejor y más alegres, decidieron ir a la galaxia a donde llegaron sus lágrimas. Se fueron a vivir por un tiempo al planeta Tierra, donde conocieron a sus maridos.

Las dos tuvieron hijos: Lía una preciosa hija a la que llamó Abi, como su madre estrella; y Luna a un hijo al que llamó Cosmos, como su padre cometa.

Finalmente, pasaron a ser las guardianas de la Vía Láctea.

Mayra

"Os nosos experimentos"

 
 




martes, 24 de mayo de 2022

"¡Vaya coincidencia!"

Sara Katherine López

Había una vez una niña llamada Paula que salió a pasear con sus padres a la playa. Cuando llegaron, los adultos escogieron un sitio cerca de la orilla para que, cuando la niña se metiera, pudieran vigilarla.
Todo iba bien hasta que los mayores se quedaron dormidos.
Aprovechando la situación, la protagonista decidió zambullirse en el océano.
Mientras nadaba y sin darse cuenta, se fue alejando, con tal mala suerte que una ola la arrastró y la llevó mar adentro.
Como podía pedía auxilio, pero no se le oía. Finalmente no tuvo fuerzas y se desmayó hundiéndose en la profundidad.
En esos momentos pasaba yo navegando en un submarino que me había tocado en un sorteo. Lo estaba estrenando, muy emocionada. Iba concentrada probando todos los botones, cuando de repente chocó con el parabrisas una especie de estatua; me sorprendió porque tenía cabello largo, rubio y brillante como el oro. No pude evitar pensar que quizás fuera una obra valiosa que podría hacerme millonaria. Así que decidí parar, ponerme el buzo y salir a recoger ese tesoro.
Un vez fuera, al acercarme, me di cuenta de que no era nada de lo que había imaginado.
Se trataba de una hermosa niña que estaba más para el otro barrio que para este.
Inmediatamente la llevé como pude a mi vehículo. Una vez dentro, pulsé el botón de auxilio y en un abrir y cerrar de ojos llegó un gran equipo de rescate.
Para mi sorpresa, lo formaban viejos amigos del cole. ¡Sí! Ahí estaban: Pablo, Guille, Joan, Andrés, Antón y Nacho. ¡No podía creerlo! Cómo niños con gustos tan distintos podían haber escogido la misma profesión.
No era momento de preguntarles, así que los saludé con la mano y les enseñé la niña.
Hicieron su trabajo con tanto éxito que lograron revivirla.
Cuando esta volvió a la tierra, más bien al mar, nos contó lo que le había sucedido. 
La llevamos de vuelta con sus padres.¡Oh, no! ¡Qué ven mis ojos! Aquellos padres parecían langostas; tenían el cuerpo quemado. Al parecer, la siesta había sido larga; pero eso no era lo único sorprendente, pues también los conocía. Eran Julen y Mayra, ¿cómo podían haber terminado juntos? Puedo asegurar que, siendo niños, no se gustaban.
Al vernos llegar, para agradecérnoslo, nos invitaron a cenar al restaurante más  famoso de la zona. Entramos y nos sentamos... ¡No podía ser real! La gran chef era Mar; había seguido los consejos de su padre y había triunfado. Sus compañeros de cocina eran Bernardo y Noa, especialistas en comida japonesa; y Diana, Tania y Vera Castro, en postres. Iago y Álvaro eran los encargados de manejar el dinero.
¡Esto no era todo! Al terminar la cena, me di cuenta que el restaurante llevaba de nombre "Don Genaro". ¿Quién podría ser el dueño? Parecía todo surrealista.
Al salir de aquel lujoso lugar, se acercó Diana a entregarnos unas invitaciones para una obra de ballet en el teatro de la ciudad. ¡No os lo vais a creer! Las bailarinas eran Valentina, Vera Vázquez y Aroa.
¿Cómo podía haber tanta coincidencia?
Al llegar a la función. me di cuenta que estábamos allí casi toda la clase.
Al finalizar el baile se apagó todo el teatro. De repente aparecieron Mauro y Bruno, que se pusieron a contar chistes y a hacer monólogos.
Mientras todo esto ocurría, yo me pellizcaba. No podía entender qué pasaba.
A la salida, pasó una limusina, que se paró delante de nosotros, se bajó la ventanilla y... ¿Quiénes eran? ¡Sí! Gael y Zaira: se habían hecho famosos por crear la familia canina más grande. Luca había tenido muchos perritos y Zaira había aprovechado esta situación para publicarla por internet y lograr millones de seguidores.
¡Ay! ¡Qué susto! Se le cayó a Andrea un cuadro que estaba haciendo en clase para nosotros, y me desperté.
¡Qué sueño tan molón!

"Murciranejo"


Tiene las orejas grandes y de conejo, el hocico de cerdo, una boca  con muchos dientes afilados, las patas delanteras de rana con membranas y las traseras de conejo, con una cola alada de murciélago.

Es pequeño, pero puede volar por su cola alada y corre rápido como un rayo. Es muy llamativo por sus múltiples colores.

Diana

"Las amigas inseparables"

Aroa Losada







viernes, 20 de mayo de 2022

"El viaje de Walt"

Mar Viñas















"Una ilusión marina" - por Joan

 


"Los relojes de mi casa"

Tenemos tres relojes que no son de mano: el primero está en la cocina y se le rompió el cristal, por lo que quedó paralizado; y acabó cayendo, aunque no recuerdo el día; el segundo el del salón, que es Alexa: no solo es un reloj, sino con más funciones; el último el del despacho de mi padre, parado, y yo no sé cómo sabe la hora (creo que se queda trabajando un poco más de lo que debe o que se queda allí hasta que se entera).

Bruno

Querido Bruno:   

Te escribo para informarte de que existen algunas historias sobre los relojes. No sé si serán ciertas o no; creo que no, pero por si las moscas, yo en tu lugar avisaría a tu padre.

Mi abuela decía que si está parado y no se pone a funcionar es  porque el alma del dueño también se ha paralizado. Mmm..., ¿a tu padre no le ha pasado, no?

Cuando te regalan uno, se considera mala suerte. ¿Tampoco habéis tenido mala racha, verdad?

¡Ah! Ahora entiendo por qué tenéis a Alexa. Con ella en casa funcionando "inteligentemente" no hay ni alma paralizada ni mala suerte. ¡Qué listos!

Un saludo,

Sara  

viernes, 13 de mayo de 2022

"Apatía en clase..."

 Non hai máis que ver as caras!