miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Pegaso"


Era un caballo con alas que nació de la sangre de Medusa, cuando Perseo le cortó la cabeza.
Vivía en el monte Helicón. Al poco tiempo de nacer dio una coz en una roca y en ese lugar surgió una fuente que sirvió de inspiración a los dioses y, por eso, desde entonces, las musas lo cuidaban y alimentaban en invierno cuando no tenía hierba para comer.

Como era mágico, muchos hombres quisieron poseerlo, pero ninguno lo podía atrapar. Hasta que llegó Belerofonte, príncipe de Corinto, que le pidió ayuda a la diosa Atenea para capturarlo; y ésta le regaló unas bridas de oro con las que se podría domar. Ya con ellas, se dirigió al prado preferido del caballo, donde lo encontró paciendo tranquilamente; y cuando se le acercó, se dejó montar sin resistirse. Pegaso le ayudó en aventuras contra las amazonas.

Desgraciadamente. Belerofonte se volvió muy orgulloso, por lo que Zeus hizo que cayera al suelo desde lo alto del Olimpo, cuando lo montaba.

Finalmente, se dedicó a ayudar al dios a llevar sus rayos; por ello, lo convirtió en la constelación de Pegaso y todas las noches nos mira desde el cielo.

Alma

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