sábado, 28 de mayo de 2011

"Había una vez..."


Cuando era una niña pequeña, mi madrina me regaló un conejo de chocolate tan precioso que no fui capaz de comerlo ese día.
Lo guardé en el mejor sitio de mi habitación para que no se rompiera.
Todos los días iba a mirar a ver si estaba allí, y así era.
La semana pasada fui a mirar otra vez, ¡y no estaba!
Fui corriendo a junto de mi madre y se lo dije; ella me contestó:
- Normal, después de cuatro años casi me encuentro los lazos andando por el pasillo.
Y yo me pregunto si estaría tan mal.
¡Nunca más supe de él!

Gabriela

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