lunes, 16 de marzo de 2009

"Una advertencia"

Había una vez dos niños que siempre comían chucherías; sus padres les reñían, pero ellos no hacían caso.

Un día les tocaba ir a revisión al dentista y se cepillaron los dientes con mucho interés … Pero él se dio cuenta de cuál era el problema y les advirtió:
- “ O tomáis chuches una vez a la semana y os cepilláis los dientes tres veces al día, o tendré que poneros un aparato grande y molesto durante mucho tiempo”.

Al llegar a casa, decidieron seguir aquellas recomendaciones.

Cuando volvieron a la consulta, tenían una dentadura tan bonita que el dentista les regaló algunas golosinas.
Borja

"Martín y sus problemas"

Es un niño que sabe de todo menos matemáticas.
El profesor ideó un plan para que las estudiase: un juego en el que iba a hacerse el muerto y dejaría pistas para ver si era capaz de descubrir al asesino. Y lo llevó a la práctica.
Martín se puso a investigar cada una de las treinta pistas que le había dejado, y que consistían en operaciones. Se dedicaba a ello en los recreos.
Por fin, cuando se enfrentó a la última, descubrió quién era el asesino: ¡El director!
Y además aprendió matemáticas. Tanto gusto les cogió que, desde entonces, pasó a ser el mejor en ellas.

Marcos Laranga

viernes, 13 de marzo de 2009

"El niño chocolatero"

Érase una vez, en un barrio, un niño llamado Marcos al que sólo le gustaba el chocolate.

Un día su madre le dijo:
- Hay de comida macarrones, y para la merienda bocata de chorizo.
El niño refunfuñó.

De camino a casa, iba tan enfadado que le dio una patada a una lata y menuda sorpresa: ¡Salió un duende!
Dio un salto sorprendido, él pensaba que no existían, y le contó lo que le pasaba.
El duende le hizo un conjuro: cuando tocase algo, se convertiría en chocolate.

En principio, estaba feliz, pero pronto se cansó y llegó a rechazar hasta los bollicaos que le daba su madre.
Por ello, decidió volver a visitar al duende para que le ayudase a comer de todo.
Salomé

"Paredes de graffiti"

En enero nos dimos cuenta de que las paredes del colegio: la del comedor, la del patio cubierto y la de la calefacción, estaban llenas de "graffitis" que alguien había pintado.

Nos pusimos a investigar, pero no averiguamos nada, tan sólo la seguridad de que no habían sido niños del colegio, porque ni los de 6º habrían podido saltar la valla.
Aunque eso sí, nuestras sospechas tenemos...

Gabriel y Óscar

jueves, 12 de marzo de 2009

"El mejor"


Érase una vez un niño alto y delgado llamado Alexander. Tenía nueve años, el pelo largo y castaño, ojos marrones y nariz chata. Solía vestir pantalones vaqueros. Era bueno, espabilado, gracioso y muy agradecido.
Pero tenía un problema:
¡No sabía jugar al baloncesto!
Tenía un amigo llamado Diego que jugaba muy bien, al que le dijo un día:
- ¿Me enseñas a jugar?
- Sí, por qué no.
- ¿Dónde?
- ¡Ah, claro! Todos los domingos en la pista, a las siete de la tarde.
- ¡Vale!
Llegó el domingo y allí estaban , en la pista.
Como era el primer día, Diego no se lo puso muy complicado, pero le advirtió:
“No va a ser siempre así”.
Cuando Alexander llegó a casa, le dijo a su madre que iba a ser un jugador de baloncesto profesional, como Pau Gasol.
Quince semanas después, ya sabía jugar muy bien.
Diego le hizo una propuesta:
- ¿Querrías jugar un partido con mi equipo?
- ¡Por supuesto!
- ¡Vale, el viernes a esta misma hora!
- ¡Vale!
Llegó el día tan deseado.
Antes del partido, el entrenador les dio una charla.
¡Alexander en el banquillo!
Llegaron al último cuarto perdiendo 106 -86.
Entonces, nuestro jugador salió a la pista. Empezaron a recuperarse y, cuando faltaban ocho segundos para el final y el marcador estaba 113 - 111, Alexander encestó un triple cuando faltaba un segundo …
¡Por fin era un jugador más!

Diego Seoane

"Medusas"

El verano pasado, un día del mes de julio en la playa de Baldaio, vi una medusa lila azulada muy grande, que se inflaba mucho cuando flotaba. Sus tentáculos eran curvos y alargados.

Por la tarde aparecieron muchas en la arena.
Los socorristas aconsejaron a los bañistas no tocarlas porque pueden producir inflamación o picor.

Me gustaron mucho por lo llamativas que son.

Andrea

miércoles, 11 de marzo de 2009

"La Casa de 1.906"

Fue un programa de la televisión.
Se basaba en retroceder 100 años y hacer vida allí.

No me gustó mucho, aunque me divertí dándole comida a los animales, vacas y cabras, y llevándolos a pastar.

Como premio, me regalaron a Rhus, un perrito que ahora tengo en casa y al que quiero mucho.

Marcos González