Desde el principio fueron muy duros y no nos dejaban hacer nuestras jugadas. Cada vez que intentábamos pasar o entrar a canasta, nos robaban el balón o nos hacían faltas.
Las canastas subían y subían para ellos, y nosotros casi no anotábamos. Yo intentaba concentrarme, pero estaba nervioso. Sentía que todo me salía mal.
Cuando cerraron el marcador, m entró una sensación horrible de desesperación. Miraba a mis padres y solo quería que terminase todo.
No fue mi mejor día, mas aprendí que hay que seguir intentándolo.
Luka






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