Ya llegó el día, no muy deseado por cierto.
Aunque pueda que algunos se "sorprendan", llevo la enseñanza en la sangre; lo que ocurre es que las etapas de la vida tienen su fin. Este es el mío a nivel laboral.
Agradecer a todas aquellas familias, sean muchas a pocas, que confiaron en mi trabajo; a mis compañeros, que tuvieron que aguantarme; y, por supuesto, al alumnado -pasado y presente, que ha llenado los días de una satisfacción permanente.
Siempre dije que iba a trabajar desde el primero hasta el último día de curso; lo he cumplido; así como que estaría interesado por avanzar en función de la actitud y capacidad de cada niño, y creo haberlo realizado. Habrá quien me cuestione, natural en estos tiempos.
Tengo la esperanza de que se me recuerde en un centro en el que llevo ya no se sabe cuántos años.
Muchas gracias.
Genaro Veira





