sábado, 7 de marzo de 2026

"La leyenda del Noric"


En un pueblo muy lejano llamado Tarix siempre pasaba lo mismo. Por la noche, a las doce en punto se apagaban todas las luces y a las dos y media se volvían a encender.

Cansado, el alcalde decidió pagar trescientos mil euros a quien encontrase al que provocaba determinada situación.

Todo el mundo empezó a buscar, hasta que una chica llamada Lola decidió ir al terminal de conexión y esconderse para ver lo que pasaba cada día.

Descubrió que había un monstruo. Le sacó una foto y fue a entregársela; por supuesto, recibió el dinero.

Empezaron una investigación. Al cabo de dos meses lo consiguieron atrapar. Le preguntaron cómo se llamaba y por qué lo había hecho.

Les respondió que se llamaba Noric y necesitaba la energía de la luz para él y su familia, con la que fabricaban todo lo que les era necesario. Le dieron permiso de tres a cinco de la mañana, dejando el resto horario de cada día para el resto de habitantes.

Naia

viernes, 6 de marzo de 2026

"Emocionarse"

Disfruto con el ballet; al ver a amigos o parientes lejanos desde un tiempo; cuando mis hermanos se iban todos los domingos, me ponía triste, nerviosa, ansiosa, furiosa...

Soy muy emotiva - eso dice mi madre y creo que es verdad.

No importo por fuera, sino por dentro.

Sophía

Me emocioné cuando fuimos a por la perra de mis abuelos.

Llegamos, vimos muchos perros y fui a donde estaban los cachorros. Se nos acercó una perrita y la elegimos.

El dueño nos enseñó la granja entera.

Al volver en coche, tuvimos que agarrarla. Ya en casa, la encerramos en una casita; no paraba de llorar.

Noa

Uno de los días que más me emocioné fue en el viaje a Andalucía. Fuimos a Sevilla, Cádiz y Huelva, donde estaba la Gruta de las Maravillas.

Lo mejor fue Sevilla, donde nos alojamos en Triana. Allí estaba nuestro destino: Isla Mágica, un parque acuático impresionante con maravillosas atracciones llenas de agua. ¡Increíble!

Íbamos de un lado para otro sin parar y subiéndonos en atracciones como si fuera nuestro último día de vida. ¡Acabé con unas agujetas increíbles!

Nico


Tras salir del colegio, cuando tenía ocho años, mi padre me fue a buscar.

Al llegar a nuestra casa, dijo que había pedido comida rápida, mi hermano y yo nos quedamos extrañados.

Comimos rápido, llegó nuestra madre.

Nos dijeron que nos íbamos de viaje en avión a Madrid.

¡La emoción fue inmensa! No había ido desde que tenía dos años y mi hermano Mateo nunca.

Carlo

Un fin de semana, en vacaciones de verano, estaba en casa de mis tío de visita, y fui con su perro Nala por la finca.

Llegando a una puerta, empezó a correr hacia ella. La abrí y me encontré con una perrita llamada Nube, que tenía tes meses y me pasaba la rodilla. Al verme, vino corriendo hacia mí y empezó a saltar.

Al ver a mi hermano pequeño Eder, corrió hacia él y se le

subió encima; a partir de ese momento, les tiene miedo.

Eric


El año pasado, cuando terminé el colegio, mis padres me dieron una sorpresa muy especial: me llevaron de viaje por el norte de España.

Fue un momento que me emocionó mucho porque tenía interés en visitar las Cuevas de Tito Bustillo, donde pude ver las pinturas prehistóricas.

En la parada en Asturias fuimos al Jardín Botánico Atlántico, en Gijón. Me encantaron las plantas, los árboles y lo bonito que era todo el lugar.

Fue un viaje inolvidable que me hizo sentir muy feliz.

Luka

                                                    

lunes, 23 de febrero de 2026

"Pezgüino"

Es una mezcla de pingüino y pez.

No tiene un color exacto: con calor es rojo con naranja; cuando tiene frío, es azul con morado; si está feliz, amarillo; si triste, morado con blanco.

Tiene dos poderes: el agua y congelar. Levanta y puede hacer figuras con el agua; congelar, lo congela todo. Y su secreto es que puede derretir las cosas.

Juguetón, travieso y le encanta gastar bromas; así como también disfruta con los puzles y, sobre todo, con problemas matemáticos.

María 

"Un sueño un poco raro"

El otro día soñé que íbamos de excursión a un parque con toboganes entre los árboles.

Nos tiramos por los más pequeños primero, luego fuimos a los medianos y después hicimos una fila enorme para los gigantes.

Justo cuando me tocaba a mí, se rompió.

Pensamos qué podíamos hacer y decidimos merendar. Al ir a sentarnos a la mesa, a Irene y a mí nos tocó estar junto a una persona tapada con una manta. Cuando se la quitó, descubrimos que era Aitana.

Cantó mientras comíamos y a continuación se marchó,

Al acabar el día, volvimos al colegio en bus. Y al estar a punto de llegar... ¡Tilililín! Sonó el despertador.

Naia 

sábado, 21 de febrero de 2026

"Un día desesperado"

Ese sábado teníamos un partido. Llegamos al pabellón con ganas de jugar y de ganar. Pero cuando empezó el partido contra el Basket Coruña todo cambió.

Desde el principio fueron muy duros y no nos dejaban hacer nuestras jugadas. Cada vez que intentábamos pasar o entrar a canasta, nos robaban el balón o nos hacían faltas.

Las canastas subían y subían para ellos, y nosotros casi no anotábamos. Yo intentaba concentrarme, pero estaba nervioso. Sentía que todo me salía mal.

Cuando cerraron el marcador, m entró una sensación horrible de desesperación. Miraba a mis padres y solo quería que terminase todo.

No fue mi mejor día, mas aprendí que hay que seguir intentándolo.

Luka   

jueves, 19 de febrero de 2026

"La leyenda del dragón"


Había una vez en un pueblo muy lejano una abuelita que contaba siempre la leyenda del dragón.
Nadie la creía, pero ella tenía razón.
Se trataba de un dragón que siempre quemaba los bosques, porque no le gustaban.
Un día una niña salió de su casa y lo fue a buscar. De repente apareció, ella era más fuerte porque tenía poderes: elaborar musgo, mover el agua y hacer rayos. 
Cayo un rayo, el animal se rindió, con el agua lo apagó y ya nunca más volvió a aparecer.

Iria

lunes, 16 de febrero de 2026

"Cuando perdí la paciencia"

Un día, estaba con mi hermano jugando al fútbol. Le había dicho que prefería jugar al baloncesto, pero me obligó.

Mientras jugábamos, tenía mucho calor y no iba con la ropa adecuada.

Después de un rato, le dije que ya me había cansado y me fui dentro de casa a ver un poco la tele.

Al acabar de comer, fuimos a tomar el sol. Después de que pasase un rato, elegimos un juego: el ajedrez. Me fastidiaba cada vez que podía.

Así que decidí irme, porque había perdido la paciencia.

Irene 

Algunas veces pierdo la paciencia y es por causas naturales.

Por ejemplo, cuando mi hermano se pone en plan "yo mando", no lo soporto.

En ocasiones, cuando estoy montando algo que me lleva mucho tiempo, alguien viene y lo tira sin querer.

También si no me concentro...

Carlo