Cuando sentí miedo de verdad fue en dos ocasiones:
- La primera fue al borde de un acantilado cuando iba de viaje con mi familia a ver una catarata.
- Y la segunda, íbamos andando y resbalé en una roca; me hubiera caído en un agujero profundo de no ser por el agarrón de mi padre.
Por eso, hay que ser prudente, incluso con los pies.
Nicolás Rioboo
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