La lluvia cae sin parar, mojando tejados, calles y hasta los pensamientos.
El viento juega con los paraguas y las tejas vuelan como si tuviesen alas.
Cerca del mar descubrieron un pulpo con chubasquero y los niños salen con sus botas de agua dándose cuenta de que es más fácil deslizarse que caminar.
Aún así, todos volvemos a casa empapados pero contentos, porque en nuestra tierra incluso un día lluvioso puede convertirse en una aventura.
Luka

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