Hoy hemos tenido que pasar una prueba y hemos demostrado lo expuesto en este cartel.
Fuimos tranquilos, afrontamos la situación sin problema y luego a jugar.
Cada día aprendemos cuál es nuestra capacidad y que podemos llegar a donde queramos con nuestro esfuerzo.
Antes de la PCR: piensas cosas raras, estás nervioso, algo asustado, pero está deseando realizarla.
La prueba en sí: algo de dolor en la nariz, alguna molestia, picores, llanto en el ojo -- ¡No era para tanto!
Después, nos sentimos mejor, unos segundos no son nada:
Consejo: No perder la calma, fue un segundito.
Sin duda todo un ejemplo nuestros pequeños y pequeñas. No solo demostraron esa fortaleza a nivel físico (siendo fuertes), sino también a nivel moral, venciendo temores y tratando la situación como una anécdota más en sus vidas, que suma experiencia y responsabilidad.
ResponderEliminar