Mañana es, no realmente, pero sí en mi mentalidad el día de la jubilación.
Además del cariño y los detalles recibidos por mis alumnos, estoy viendo algo que no esperaba: la misma actitud por parte de bastantes compañeros (algunos de los que puedo considerar como AMIGOS).
Me costó mantener la calma leyendo una carta que me entregaron esta mañana, no solo valorando la presentación y la belleza de la misma, sino su contenido.
La voy a publicar, sería imperdonable no hacerlo.
¡Feliz jubilación!
Hoy comienza para ti una nueva etapa y siento una gran alegría de poder expresarte todo lo que significas para mí.
Durante todos estos años has sido mucho más que el secretario del centro: has sido una referencia de organización, eficacia y compromiso.
Tu rigor, tu discreción y tu capacidad para mantener siempre todo en orden han hecho que el centro funcione con armonía y tranquilidad cada día.
A mí, personalmente, me has enseñado que el orden y la constancia también son una forma de cuidar a las personas. Siempre has estado dispuesto a ayudar, con paciencia, con cercanía y con una sonrisa.
Compartir tantos años contigo ha sido un privilegio. Me llevo tu ejemplo de dedicación, tu manera de hacer las cosas bien y tu pasión silenciosa por las matemáticas, que tantas veces has contagiado.
Ahora te deseo que disfrutes de tu merecido tiempo, de los tuyos, de tus aficiones y de todo aquello que siempre has pospuesto.
¡Gracias por tanto, Genaro!
Nunca me habían despedido así. Difícil agradecerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario