A veces la gente va tan deprisa que no mira a su alrededor.
En cierto supermercado había un señor muy mayor en la cola de la caja. en su carro llevaba varios packs de botellas que pesaban mucho; intentaba subirlos a la cinta con mucho esfuerzo. ¿Sabéis lo que hizo la gente? Nada. Nadie en la cola se ofreció a levantar el peso por él; se quedaron mirando sin mover un dedo.
Últimamente nos da igual que los demás lo pasen mal. Los mayores nos necesitan, pero la sociedad se olvida de cuidarlos.
Ayudar a cargar unas botellas o dar las gracia son gestos pequeños que demuestran empatía y respeto. La próxima vez que veas a alguien necesitado, no pases de largo.
¡Tú puedes ser quien marque la diferencia!
Luka

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