En un pueblo muy lejano llamado Tarix siempre pasaba lo mismo. Por la noche, a las doce en punto se apagaban todas las luces y a las dos y media se volvían a encender.
Cansado, el alcalde decidió pagar trescientos mil euros a quien encontrase al que provocaba determinada situación.
Todo el mundo empezó a buscar, hasta que una chica llamada Lola decidió ir al terminal de conexión y esconderse para ver lo que pasaba cada día.
Descubrió que había un monstruo. Le sacó una foto y fue a entregársela; por supuesto, recibió el dinero.
Empezaron una investigación. Al cabo de dos meses lo consiguieron atrapar. Le preguntaron cómo se llamaba y por qué lo había hecho.
Les respondió que se llamaba Noric y necesitaba la energía de la luz para él y su familia, con la que fabricaban todo lo que les era necesario. Le dieron permiso de tres a cinco de la mañana, dejando el resto horario de cada día para el resto de habitantes.
Naia

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