Cuando llegamos, vimos que había mucha gente y que el hielo brillaba mucho.
Primero pagamos la entrada y después pedimos los patines.
Al principio nos resultó un poco difícil; pero al rato ya manteníamos el equilibrio y nos deslizábamos mejor.
Empezamos a dar vueltas por toda la pista.
A veces patinábamos despacio y otras más rápido.
Había música y el ambiente era divertido.
¡Qué cansado es patinar!
Luka

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