En clase, se abría cuando no debía y se cerraba justo cuando más la necesitaba. En el recreo, decidió gastarme una broma y dejó caer mi merienda por el patio.
Durante el resto del día los libros aparecían arrugados, los lápices se escondían y el estuche cambiaba de sitio.
Al llegar a casa entendí el problema: llevaba demasiadas cosas inútiles dentro. Después de ordenarla, volvió a la normalidad.
Luka

Hola Luka. Soy Naia y la historia es muy divertida.
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