Un día, mientras mi hermana corría, se encontró una caja con tres crías y la madre.
Al acercarse, la gata salió corriendo. Por ello, no le quedó otra que llevarlos para casa, bañarlos y darles de comer.
Luego volvió al mismo lugar donde había encontrado a las crías a ver si su madre estaba, pero no...
Así que tuvo que darlas en adopción, ya que solo podía quedarse con una.
Más adelante, salió a correr otra vez; por fin, encontró a la misma gata, que tenía un collar en el que ponía "Emita". Se encariñó muchísimo con ella.
Leire
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